Hay una cuenta que casi nadie le explica a un estudiante de Bachillerato hasta que ya es tarde: su expediente pesa el 60 % de la nota con la que entrará en la universidad. El examen de Selectividad aporta el 40 % restante.
Dicho de otro modo: la mitad larga de la nota de acceso se decide durante dos años de clase, no en tres días de junio. Y a diferencia del examen, esa parte no se puede repetir.
El 60 % que no se recupera
La asimetría es lo que convierte esto en algo urgente:
- La Selectividad se puede repetir las veces que quieras, y siempre se conserva la calificación más favorable.
- La media de Bachillerato, no. Cuando el curso se cierra, se cierra.
Por eso una décima perdida en una asignatura de primero vale lo mismo que una décima perdida en el examen, pero solo una de las dos se puede recuperar. Es exactamente al revés de cómo lo vive la mayoría, que se despreocupa en primero y se angustia en mayo de segundo.
Y ahí está el detalle que más sorprende: primero de Bachillerato cuenta. La media se calcula con las notas de los dos cursos. Un primero flojo no se arregla en segundo, solo se diluye.
Qué se juega en cada curso
| Curso | Lo que está en juego | Señal de que hace falta apoyo |
|---|---|---|
| 1º de Bachillerato | La mitad de la media, y la base sobre la que se monta segundo | Notas que bajan respecto a la ESO, aunque se aprueben |
| 2º de Bachillerato | La otra mitad de la media, más la preparación del examen | Apruebas pero no subes, o no llegas a terminar los exámenes |
Fíjate en la columna de la derecha del primer curso: aprobar no es la señal. El salto de la ESO a Bachillerato baja las notas de mucha gente que nunca había tenido problemas, y un 6 donde antes había un 8 es un aviso, no un resultado aceptable. Dos años de 6 cuando podrían ser 8 son más de un punto de nota de acceso.
Cuándo tiene sentido pedir apoyo, y cuándo no
No todo se arregla con más clases. Antes de contratar nada, conviene saber qué está fallando, porque cada cosa pide una solución distinta.
El apoyo funciona cuando el problema es:
- Un hueco de base. Falta algo de cursos anteriores y todo lo que viene encima se cae. Es el caso que mejor responde.
- El ritmo del aula. Entiende, pero no a la velocidad a la que se explica, y se va descolgando sin que se note.
- El formato de examen. Sabe el tema y la nota no sale.
No es el camino cuando el problema es:
- Falta de horas de estudio. Añadir clases a quien no estudia solo añade horas. Primero hay que resolver eso.
- Desorganización. Si el problema es no saber qué hay que hacer ni cuándo, lo que hace falta es un método, no más contenido.
- Una asignatura que no interesa y no pondera para nada. Ahí basta con aprobar sin invertir de más.
Las asignaturas que más se atascan
En Bachillerato, los atascos se concentran siempre en los mismos sitios, y todos tienen algo en común: son las que acumulan.
- Matemáticas, en las dos modalidades. Es la que más arrastra huecos de la ESO.
- Física y Química, que además dependen de la base matemática.
- Las lenguas, donde lo que falla suele ser la expresión escrita, no el contenido. Conviene saberlo pronto: en los exámenes de lengua de la PAU, cada error normativo descuenta 0,1 puntos hasta un máximo de 2.
Lo que las hace distintas de, por ejemplo, historia, es que no se pueden recuperar estudiando más al final: si falta el tema 3, el tema 9 no se entiende. Por eso en estas conviene intervenir pronto y no esperar a la evaluación siguiente.
Clase particular, grupo reducido o curso: qué resuelve cada cosa
- Clase particular. Para un hueco concreto e identificado. Es lo más eficaz cuando se sabe exactamente qué falta, y lo más caro por hora.
- Grupo reducido. Para seguir una asignatura entera con más atención que en el instituto, durante el curso.
- Curso de preparación. Para el examen de Selectividad, que es otra cosa: no cubre el día a día del instituto.
Mezclarlos es el error habitual. Un curso de preparación de la PAU no arregla una asignatura suspendida en febrero, y una clase particular semanal no sustituye la preparación del examen.
Cómo saber si está funcionando
No esperes a la siguiente evaluación: son tres meses de margen y es demasiado.
- A las tres o cuatro semanas, el alumno debería poder decir qué era lo que no entendía y por qué ahora sí. Si no lo sabe explicar, algo no está pasando.
- Debería notarse en los ejercicios del día a día, no solo en el próximo examen.
- Y debería reducirse la dependencia, no aumentar. El objetivo es que sobre, no que haga falta siempre.
Puedes ver los horarios y las asignaturas disponibles en las clases particulares en Barcelona o, si prefieres resolverlo a distancia, en las clases particulares online. Para decidir qué formato encaja, está la guía sobre cuándo sirven las clases particulares y cómo elegir profesor.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuenta el Bachillerato en la nota de acceso?
El 60 %. La fase general de la Selectividad aporta el 40 % restante. Es la parte que más pesa y la única que no se puede repetir.
¿Cuenta primero de Bachillerato?
Sí. La media se calcula con las notas de los dos cursos, así que un primero flojo no se corrige en segundo: solo se diluye.
¿Cuándo conviene empezar con clases de apoyo?
En cuanto se detecta un hueco, no en cuanto hay un suspenso. En matemáticas, física y química, esperar a la evaluación siguiente significa acumular temas que dependen del que falta.
¿Y si mi hijo aprueba pero ha bajado de nota?
Es la señal más clara y la que más se pasa por alto. Aprobar con un 6 donde antes había un 8, durante dos cursos, resta más de un punto en la nota de acceso.
¿Es mejor clase particular o grupo reducido?
Depende del problema. La clase particular es para un hueco concreto ya identificado; el grupo reducido, para seguir una asignatura entera con más atención durante el curso.
¿Sirve un curso de preparación de la Selectividad para aprobar Bachillerato?
No del todo: prepara el examen, no el día a día del instituto. Son necesidades distintas y conviene no confundirlas.
¿Cómo sé si está sirviendo?
A las tres o cuatro semanas el alumno debería saber explicar qué no entendía y por qué ahora sí, y debería notarse en los ejercicios diarios. Y la dependencia debería ir bajando, no subiendo.


