La Selectividad no se gana estudiando más horas. Se gana sabiendo qué estudiar, en qué orden y con qué método. Esta guía es el plan completo: cómo repartir el tiempo que te queda, cómo estudiar para que se te quede, qué hacer la semana previa y qué hacer si te bloqueas.
Empieza por la fecha, no por los apuntes
En Cataluña, la convocatoria ordinaria de 2027 es el 1, 2 y 3 de junio. La extraordinaria, el 6, 7 y 8 de julio. Son dos novedades respecto a años anteriores: la ordinaria se adelanta una semana y la repesca pasa de septiembre a julio.
Eso cambia tu planificación de dos maneras. Tienes una semana menos de la que tenían las promociones anteriores, y si cuentas con la repesca, ya no dispones del verano: entre una convocatoria y otra hay cinco semanas, y parte se va esperando las notas.
Así que lo primero es contar hacia atrás desde el 1 de junio y repartir lo que queda. No al revés.
Y hay un punto del calendario que conviene marcar aparte: las vacaciones de Navidad son la última ventana larga del curso en la que todavía se puede cambiar algo de fondo. Lo desarrollamos en la guía para preparar la Selectividad en Navidad.
Reparte por lo que pesa, no por lo que te gusta
El error más común es dedicar más tiempo a las asignaturas que se te dan bien, porque estudiarlas es agradable. Reparte según dos criterios:
- Cuánto pondera para tu carrera. Una materia de la fase específica que pondera 0,2 puede darte hasta 2 puntos. Una que pondera 0,1, la mitad. Mismo esfuerzo, distinto resultado.
- Cuánto te separa de donde quieres llegar. Subir de un 4 a un 6 en una asignatura floja cuesta menos que subir de un 8 a un 9 en una que ya dominas.
Con eso, monta un horario semanal y revísalo cada domingo. Un plan que no se revisa deja de ser un plan a las dos semanas.
Cuántas horas al día
No hay un número universal, pero sí dos reglas que funcionan. La primera: es mejor estudiar todos los días un rato que concentrar todo el fin de semana. La segunda: a partir de cierto punto, más horas no significan más aprendizaje, solo más cansancio.
Si al final del día no recuerdas qué has hecho en las últimas dos horas, esas dos horas no han servido. Es mejor parar.
El método: deja de releer
Releer apuntes y subrayar da sensación de estar aprendiendo, pero es una de las formas menos eficaces de estudiar. El material te resulta familiar y confundes familiaridad con conocimiento. Luego llega el examen y la hoja está en blanco.
Lo que sí funciona:
- Recuperar sin mirar. Cierra los apuntes e intenta reconstruir el tema. Lo que no salga es exactamente lo que tienes que repasar.
- Explicarlo en voz alta. Si no puedes explicarlo con tus palabras, no lo sabes todavía.
- Espaciar los repasos. Volver a un tema tres veces separadas en el tiempo fija más que tres repasos seguidos.
- Alternar formatos. Esquemas, ejercicios, mapas, preguntas. Cambiar de formato mantiene la atención y detecta huecos distintos.
Si quieres el detalle de por qué releer y subrayar rinden tan poco, y qué hacer en su lugar, está en la guía de técnicas de estudio.
Los simulacros son la parte que casi nadie hace
Saberse el temario y saber hacer el examen son dos cosas distintas. El examen tiene un formato, un tiempo y unos criterios de corrección concretos, y eso se entrena.
Haz exámenes de convocatorias anteriores con el reloj puesto, completos y de una sentada. Te va a servir para tres cosas:
- Saber cuánto tardas de verdad, que casi siempre es más de lo que crees.
- Aprender a repartir el tiempo entre preguntas y a dejar una que se atasca.
- Acostumbrarte a escribir durante hora y media seguidas, que es un esfuerzo físico al que hay que llegar entrenado.
Después de cada simulacro, corrígelo con los criterios oficiales. Ahí es donde se aprende: no en hacerlo, sino en ver por qué te han quitado puntos.
Los materiales
Menos es más. Tres fuentes bien usadas valen más que quince a medio abrir:
- Tus apuntes de clase, que están ajustados a lo que entra.
- Exámenes de convocatorias anteriores con sus criterios de corrección.
- Un libro de referencia por asignatura para resolver dudas concretas.
Acumular material es una forma muy eficaz de procrastinar sintiéndote productivo. Si llevas más tiempo buscando recursos que usándolos, para.
El último mes tiene su propia lógica y merece un plan aparte: lo tienes en los últimos 30 días antes de la Selectividad.
La semana previa
La semana antes no es para aprender cosas nuevas. Es para consolidar y llegar entero.
- Repasa, no estudies. Esquemas, fórmulas, fechas, lo que se olvida fácil.
- Ajusta tus horarios a los del examen. Si el examen es a las nueve de la mañana, no estudies de madrugada esa semana.
- Prepara la logística el día antes. Documentación, material, cómo llegas y cuánto tardas.
- Duerme. Una noche en blanco antes de un examen cuesta más puntos de los que da esa noche de estudio.
El día del examen
Llega con margen. Desayuna algo parecido a lo que desayunas siempre, que no es el día de probar nada nuevo. Y entre examen y examen, no hagas post mortem con nadie: comentar las respuestas solo sirve para llegar peor al siguiente.
Si una pregunta se atasca, pasa a la siguiente y vuelve luego. Lo que no puedes recuperar es el tiempo que pierdes bloqueado.
Si te puede la presión
Los nervios antes de un examen son normales y hasta útiles. El problema es cuando se convierten en bloqueo: te sientas a estudiar y no avanzas, o te quedas en blanco en el examen.
Tres cosas que ayudan de verdad:
- Trocear. «Preparar la Selectividad» paraliza. «Hacer veinte ejercicios de este tema esta tarde» no.
- Mantener algo que no sea estudiar. Deporte, ver gente, salir. No es tiempo perdido: es lo que te permite sostener los meses que quedan.
- Pedir ayuda pronto. Si llevas semanas atascado en una asignatura, el problema no se arregla con más horas de la misma forma de estudiar.
Y una cosa que conviene tener presente: la nota de acceso tiene validez indefinida y siempre se conserva la calificación más favorable si te vuelves a examinar. La Selectividad es importante, pero no es irreversible.
Si quieres preparar las asignaturas que ponderan con un plan hecho y simulacros corregidos, en Academia Guiu lo trabajamos en los cursos de preparación de la Selectividad.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo al día hay que estudiar para la Selectividad?
No hay una cifra válida para todos. Funciona mejor estudiar a diario un rato sostenible que concentrarlo todo en el fin de semana. Si dejas de retener, para: esas horas no cuentan.
¿Se puede preparar la Selectividad en un mes?
Depende de tu punto de partida. Con el temario dado y solo pendiente de repasar, un mes bien organizado da para mucho. Partiendo de cero, no.
¿Hay que preparar todas las asignaturas por igual?
No. Reparte según lo que pondera cada materia para tu carrera y según la distancia entre tu nota actual y la que necesitas.
¿Para qué sirven los simulacros?
Para entrenar el formato y el tiempo del examen, que es algo distinto de conocer el temario. Hazlos cronometrados y corrígelos con los criterios oficiales.
¿Qué hago si me bloqueo estudiando?
Trocea la tarea en objetivos pequeños y concretos, mantén actividades fuera del estudio y pide ayuda si llevas semanas atascado en lo mismo.
¿Cuándo son las PAU de 2027?
La convocatoria ordinaria es el 1, 2 y 3 de junio de 2027. La extraordinaria, el 6, 7 y 8 de julio.
¿Qué pasa si no me sale bien?
Puedes presentarte a la convocatoria extraordinaria o a una posterior. Se conserva siempre la calificación más favorable, así que no pierdes lo que ya tenías.


